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Discapacidad intelectual: Personas muy capaces

By 15 noviembre 2019

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La ignorancia y el desconocimiento de quienes les rodean pueden ser el mayor enemigo de las personas con discapacidad psíquica o intelectual

El mes pasado tuvimos el placer de participar en la 7a “cursa Correm Junts amb la discapacitat intel·lectual”, una carrera inclusiva y solidaria que organiza la Fundación Aspasim. Allí pudimos comprobar de primera mano la realidad de las personas con algún tipo de discapacidad psíquica o intel·lectual. A veces dura pero también con historias de superación, de valientes, de luchadores, de soñadores y de familiares y amigos muy implicados. Una jornada que demostró también que el deporte y las actividades al aire libre son una manera genial de fomentar la inclusión social y de pasarlo en grande.

Según la Organización Plena Inclusión, aproximadamente un 1% de la población española padece algún tipo de discapacidad intelectual o del desarrollo. Concretamente, habría casi 300.000 personas solo con discapacidad intelectual. Seguro que tienes un familiar, amigo, vecino, compañero o conocido con algún grado de discapacidad psíquica y, si es así, te habrás dado cuenta de que son personas muy capaces. Limitan mucho más los prejuicios, la estigmatización y la discriminación que no la enfermedad en sí. 

Se trata de personas como el resto, con habilidades, sueños, aficiones, inquietudes…etc. pero con ciertas limitaciones en el desarrollo de las funciones en la vida cotidiana. También debemos tener en cuenta que existen distintos grados, hay quienes padecen discapacidad grave y múltiple y sí que requieren de un gran apoyo en la mayoría de aspectos de su vida como para alimentarse, asearse, vestirse, etc. No obstante, una buena parte de las personas con discapacidad intelectual dispone de gran autonomía y puede llevar una vida normal.

La definición actualmente más aceptada como oficial es la de la AAIDD: La discapacidad intelectual es un estado individual que se caracteriza por presentar limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en la conducta adaptativa, tal y como se manifiesta en las habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas, y por ser originada antes de los 18 años.

Hay que tener muy en cuenta la importancia del entorno ya que el progreso de la persona y sus habilidades se verá afectado en gran medida por las barreras u obstáculos que tiene alrededor. Quizá puedan tener una mayor dificultad de aprendizaje, de comprensión o de comunicación pero con las ayudas y apoyos adecuados pueden ser tan capaces de afrontar los retos diarios como cualquiera.

Así que podemos quedarnos estancados en una interpretación retrógrada que trata a las personas con discapacidad intelectual basándose en sus posibles carencias y dificultades, o bien adoptar esta nueva visión más ajustada a la realidad actual que pone el foco en sus capacidades y posibilidades para potenciar su desarrollo. Es cosa de todos lograr una sociedad más justa, que promueva la inclusión social y reconozca tanto sus derechos como sus deberes.