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El dilema de las mascarillas: ¿cuál debería elegir?

By 19 noviembre 2020

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La mascarilla ya forma parte de nuestro día a día. A conjunto con nuestra ropa o simplemente mascarillas higiénicas, pero desde mayo este nuevo complemento es una obligación.

Y es que a medida que avanza el COVID-19, hemos pasado de utilizar mascarillas quirúrgicas a estar totalmente a la moda. De este nuevo estilo de vida han surgido infinidad de empresas que se han dedicado a hacerlas incluso en 3D. Sin embargo, a la moda o no, la mascarilla debe ser eficaz, nos tiene que proteger del virus y, para ello, es fundamental un uso correcto y la higiene.

¿Cómo elegir una buena mascarilla?

Los expertos recomiendan que debemos fijarnos en los siguientes aspectos para mantener la mayor seguridad posible a la hora de ataviarnos con una mascarilla: protección, durabilidad, homologación, cuidado de la piel, composición, respirabilidad y comodidad. Sin embargo, nunca debemos olvidar que para evitar que nuestra mascarilla sea un nido de bacterias es recomendable seguir ciertos pasos para higienizarla, lo explicaremos más adelante.

En el caso de las mascarillas higiénicas reutilizables, y aunque puedan proteger durante largos periodos de tiempo, es recomendable no utilizarlas más de 4 horas seguidas. Aunque las mascarillas de tela no pueden ofrecer el mismo nivel de protección que las sanitarias, el hecho de que se puedan desinfectar y reutilizar las ha convertido para muchas familias en una solución más ecológica y económica. Según el Ministerio de Sanidad del Gobierno, si son reutilizables será el fabricante quién indique el número máximo de lavados que permite asegurar su fiabilidad. En el caso de las mascarillas no reutilizables, deben ser eliminadas después de su tiempo de uso recomendado.

Cuidado de la piel

La mascarilla afecta directamente a la parte inferior de la nariz y los alrededores de la boca donde hace contacto directo con la piel. Según Raúl de Lucas, coordinador del Grupo de Dermatología Pediátrica de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), “Lo que sabemos es que es más frecuente la aparición de lesiones en la zona cubierta por la mascarilla, y que esas lesiones pueden ser de distintos tipos. La que más vemos es el acné friccional, un tipo de acné que se produce por el roce”. Además en declaraciones a El País, afirmaba que otros posibles daños colaterales son la rosácea, el enrojecimiento, la irritación o el picor.

Sobre la composición

Según la OMS, las mascarillas ideales han de tener 3 capas de materiales: una interna de un material hidrofílico (que absorbe agua con facilidad, como el algodón); otra de material hidrófobo (que repele el agua), para limitar la contaminación externa a través de la nariz y la boca del usuario; y otra hidrofóbica media, de material sintético no tejido, como el polipropileno o una capa de algodón, para mejorar la filtración o retener las gotas.

¿Y la higiene?

En este punto sí que debemos ir con mucho cuidado, porque una mascarilla sucia, llena de bacterias, está en contacto directo con nuestras fosas nasales y nuestra boca, lugar de entrada de gérmenes.

Según los expertos, lo principal es esterilizarla en la lavadora a 60º, siguiendo las indicaciones del etiquetado en cuanto al programa de lavado. Lo más habitual es que estas mascarillas soporten unos 20 lavados. También es posible desinfectarla hirviendo la mascarilla durante 5 minutos en agua o sumergiéndola en una dilución de 200 ml de lejía con 10 de agua.

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