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¿Ir al gimnasio?¡Qué pereza!

By 23 enero 2020

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“Uff… ¿Ahora ponerme las mallas cuando puedo ponerme directamente el pijama?” o “estoy cansad@, lo dejo para mañana” ¿Te suenan estas excusas?

Para posicionar

Son un clásico de la vida moderna. ¿Cómo entramos al supermercado? -en escaleras mecánicas- ¿cómo subimos a nuestra casa? -En ascensor- ¡Quiero cenar, pero sin moverme de casa! -Te vienen los repartidores a casa-. Y es que, en España, según la European Heart Network, el 42% de los mayores de 18 años declara no hacer ningún tipo de actividad física durante la semana, frente al 6% de Suecia o al 7% de Finlandia. A escala más global, un cuarto de la población mundial (27,5%) tiene su salud en riesgo por la falta de actividad física.

No hace falta que realices pruebas físicas como para pasar el ‘Ironman’, simplemente debes fijarte un poco más y acomodarte un poco menos. Camina todos los días. No conseguirás tener una forma física imponente pero, al menos, acabarás con el sedentarismo; es una actividad muy beneficiosa para la salud. Subir y bajar escaleras es más importante de lo que parece: trabajamos glúteos, fuerza y resistencia (si vivimos en un séptimo). Verás como, con el tiempo, no te costará subirlas y llegarás con aliento a tu casa.

En la oficina o en casa, levántate de la silla, estírate y camina. Haz algo que te obligue a moverte, los músculos tienen memoria, se pueden acostumbrar a la falta de movimiento. Mantén una postura correcta y ajusta la silla y la pantalla del ordenador para no tener flexionado el cuello. Por último, duerme y descansa correctamente. No te olvides de respirar bien. Cuando nos demos cuenta de que primero, respiramos y después, podemos hacerlo mejor, podemos revitalizar el cuerpo, bajar la presión sanguínea y mejorar la concentración.

A estos pequeños consejos podemos sumarle las condiciones geográficas de cada uno de nosotros: si tenemos la suerte de vivir cerca de montañas, una subidita cerca nos hará trabajar la fuerza y nos permitirá tonificar la parte inferior del cuerpo. Si en cambio, tenemos el placer de tener el mar cerca, caminar por la arena es un ejercicio que hace trabajar sobre todo los pies, las articulaciones y también tonifica la musculatura.

Como ves, no hace falta contratar a un entrenador personal para ponerse en forma. Con pequeños esfuerzos en el día a día es posible gozar de una buena salud. Y no te olvides de tener tu salud protegida, consulta a tu corredor de confianza para que te informe de los tipos de servicios que puedes contratar y cual se adapta mejor a tus necesidades.