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Mucho cuidado con las altas temperaturas

By 3 julio 2019

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Los golpes de calor pueden afectar a cualquiera, ¿sabes cómo detectarlo a tiempo?

Lamentablemente cada verano las noticias nos alertan de muertes por golpes de calor. Nos confiamos y creemos que esto no nos puede pasar a nosotros pero, aunque es cierto que hay un sector de la población más vulnerable, todos somos susceptibles de padecerlo

¿Qué es?

El golpe de calor o insolación es un trastorno que se produce cuando nuestro cuerpo experimenta un aumento excesivo de temperatura que es incapaz de asimilar. La temperatura corporal óptima es de 37ºC y cuando estamos expuestos a un intenso calor, es necesario que el organismo lo regule. Para ello existe la sudoración y es sumamente importante mantenernos hidratados. Si se llega a superar los 40ºC, el sistema nervioso se ve afectado y empiezan a producirse fallos en nuestro organismo. Si no te trata a tiempo pueden dañarse órganos tan importantes como los riñones, el corazón o el cerebro, causando incluso a la muerte.

Síntomas

Es muy importante detectarlo a tiempo, así que debemos conocer bien sus síntomas:

  • Temperatura corporal elevada. Como decíamos, si superamos los 40ºC debemos tomar medidas de precaución para intentar bajar la temperatura cuanto antes.
  • Alteraciones en la sudoración. El sudor es un mecanismo de regulación de la temperatura corporal, alerta si notamos que la piel está reseca y muy caliente al tacto.
  • Piel enrojecida. Relacionado con el punto anterior, si tenemos la piel muy roja y ya quemada por el sol, estamos en alto riesgo.
  • Confusión y agitación. Nuestro comportamiento también puede verse afectado. El golpe de calor puede también generar problemas de dicción, irritabilidad, calambres y/o convulsiones.
  • Náuseas y vómitos. Podemos sentirnos mareados, con el estómago revuelto y sensación de malestar general.
  • Dolor de cabeza. No solamente puede generar mareos, también podemos notar como fuertes latidos en la cabeza.
  • Respiración acelerada. La respiración puede ser más rápida de lo normal, con inhalaciones rápidas, cortas y poco profundas.
  • Aumento del pulso cardíaco. Con el golpe de calor la frecuencia cardíaca se acelera debido al estrés al que está sometido nuestro cuerpo y nuestro corazón que bombea para ayudar a enfriar el cuerpo.

¿Cómo actuar?

Si detectamos la presencia de estos síntomas en nosotros mismos o en alguna otra persona, deberemos actuar con rapidez:

  • Buscar un lugar fresco: poner a la persona afectada a la sombra, protegida del sol y con una temperatura adecuada.
  • Bajar la temperatura corporal: quitarle algo de ropa, darle aire, utilizar compresas de agua fría o incluso un baño si fuera posible.
  • Posición semisentada: colocarla con la cabeza levantada e intentar favorecer su correcta respiración.
  • Hidratación: darle de beber agua fresca pero no de golpe ni excesivamente fría. A pequeños sorbos, paulatinamente.
  • Acudir al servicio médico: una vez pasada la crisis inicial hay que acudir a urgencias para someter a la persona a una revisión exhaustiva y que se le haga seguimiento.

En el caso de pérdida de conocimiento, se debe poner a la persona tumbada, con las piernas flexionadas y llamar inmediatamente a emergencias.

¿Cómo evitarlo?

A veces nos olvidamos de los consejos más obvios como mantenernos hidratados y beber aunque no se tenga sed. Estas son algunas de las medidas que podemos adoptar para prevenir el golpe de calor

  • Vestimenta holgada y liviana: usa ropa ligera, transpirable, que no sea muy ajustada ni de colores muy oscuros.
  • Bebe mucho líquido: en especial agua fresca para mantenerte hidratado. Hazlo con frecuencia aunque no sientas sed.
  • Protección adecuada: cubre la cabeza con un sombrero y usa gafas de sol. También debes usar crema solar acorde a las necesidades de tu piel.
  • No realices sobre esfuerzos ni practiques deporte extremo en las horas de más calor.
  • Evita tomar bebidas alcohólicas, fumar o hacer comilonas.
  • Duerme y descansa adecuadamente.
  • Si estás tomando alguna medicación, infórmate bien de sus contraindicaciones.

Recuerda que los niños y los ancianos, así como las personas con el sistema inmunológico debilitado, son población de riesgo. Cuida tu salud y la de los tuyos, es lo más importante.