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OMS – Carne roja y procesada

By 8 enero 2016

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En referencia a la evaluación realizada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) en relación a la carne roja y la carne procesada y su relación con el aumento del riesgo de cáncer, me gustaría dar mi opinión al respecto.

Más que propiamente el estudio llevado a cabo, me preocupa el alarmismo y manipulación en algunos casos, que algunos medios han podido hacer sobre este asunto. Leído, por la mayoría de un público no entendido en el tema, parece que se hayan englobado todo tipo de carnes como altamente perjudiciales para la salud. Y como protesta y réplica ha habido una reacción de ridiculizar y menospreciar este tipo de estudios, en todas las redes sociales. Actitud en nada beneficiosa para aquellos sectores de la población, consumidores de grandes cantidades de estos productos de los que sí deberían hacer un consumo prudente.

Aunque en algunos medios se distingue entre carnes y carnes procesadas, para la mayoría del público no entendido, ha quedado todo en lo mismo.

Es muy importante distinguir entre los dos grupos que se analizaron en el estudio. Por un lado están las carnes procesadas (Grupo 1) y por otro las carnes rojas (Grupo 2 A). En el caso de estas últimas la evidencia científica es limitada, lo cual significa que se ha observado una relación entre el consumo de carne y el cáncer, pero que esa asociación también podría darse por otros factores. En el caso de las carnes procesadas, el estudio demuestra que hay evidencia suficiente para afirmar que la carne procesada provoca cáncer colorrectal.

Todos estos estudios se basan en estadística y en grupos de humanos estudiados. Eso no significa que todo humano que coma carne roja o carne procesada desarrollará si o si un cáncer a lo largo de su vida.

Otro factor a tener en cuenta también es el tipo de cocción de la carne roja o el tipo de tratamiento de la carne procesada. Dado que según cual sea la cocción o el tratamiento, aumenta la carcinogenicidad de ese alimento. Aunque el estudio avisa de que no hay datos suficientes para valorar el riesgo en el tipo de cocciones, del mismo modo que tampoco se valoró en el caso de alimentos crudos.

Por otro lado, el cáncer que parece más proclive a desarrollarse con la ingesta de carnes rojas o procesadas es el colorrectal, cáncer que según estudios y publicaciones del estudio EPIC 1992-2000 se relacionaban con una dieta baja en fibra. Así que aquí tendríamos otro factor a tener en cuenta.

Si hacemos una abstracción global de la situación deberíamos basarnos más en patrones de comida y/o estilos de vida, que puramente en alimentos concretos. Generalmente, y basándonos en las carnes procesadas, que son las que realmente muestran una mayor fuerza en la asociación con el desarrollo de un cáncer, normalmente la mayor parte del grupo social que realizan una ingesta masiva de este tipo de productos también basan su alimentación en hidratos de carbono de absorción rápida y en general en una baja ingesta de fibra, es decir de frutas,  verduras, legumbres, frutos secos o hidratos de carbono complejos. Hecho que como ya hemos dicho se relaciona directamente con un aumento del riesgo de cáncer colorrectal per se.

La publicación de estos estudios por medios de comunicación, así como la lectura e interpretación de los consumidores no expertos en nutrición, llevan a menudo a grandes confusiones y a un desanimo en saber que debemos comer. A menudo en la consulta constato el malestar, desasosiego e inquietud de mis pacientes, ante tantas informaciones dadas durante años sobre alimentos en un principio buenos, que al cabo de unos años caen en desgracia y luego vuelven a ser imprescindibles en nuestra dieta. Ahora mismo, todos estos consumidores son los que ya no creen en nada y han difundido por las redes todo tipo de burlas sobre el consumo de carne procesada.

Como consumidores finales, obviamente debemos estar atentos a estos estudios realizados, pero sin sacarlos de contexto. Como especialista en nutrición me reafirmo en la importancia de basarnos siempre en estilos de vida saludables, tanto en cuanto a alimentación, actividad física, como a actitud ante la vida.

Al final, es ya conocido por todos, las recomendaciones de alimentación saludable. Como siempre lo importante es mantener unos buenos hábitos diarios, lo cual no significa que no podamos consumir un Frankfurt o una hamburguesa o bacon en algún momento. Simplemente se trata de ser conscientes, que al igual que otros tipos de alimentos considerados como no saludables, no debería ser nuestra fuente de alimentación diaria. Tengamos claro lo que son alimentos “extra” y decidamos tomarlos con precaución y disfrutando de ellos por sus propiedades gustativas, ya que son alimentos que incluyen potenciadores del sabor que hacen las delicias de nuestras papilas gustativas.

Según el estudio tampoco se concluyó cual es el nivel de seguridad de la ingesta necesaria para poder realizar la asociación de carnes procesadas con cáncer. Así que tengamos unos buenos hábitos a diario y utilicemos el sentido común para este tipo de alimentos y consumámoslos como premio o en días de celebración.

Artículo escrito por:

Mercé Cusí

Nutrionista especializada en Dieta y Cáncer en el Centro Médico Vidaria

Master en Nutrición y Metabolismo – Licenciada en Biologia

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