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¿Sale a cuenta dar parte de una accidente leve?

By 8 octubre 2019

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Conoce bien tus coberturas y la modalidad de la póliza contratada para saber cuál es la opción más adecuada y si te compensa dar parte al seguro

Según UNESPA, cada año se producen en España cerca de 2,2 millones de accidentes de tráfico leves. Por suerte, en la gran mayoría de los casos, los únicos daños sufridos son abolladuras y rasguños en la carrocería y quizá alguna luz o luna rota. Cada año se registran una media de 1.750.000 reclamaciones de este tipo que le suponen al seguro un coste de entre 3.000 y 3.500 millones de euros.

En España, es obligatorio contar con un seguro de coche a terceros. Es decir, un seguro que solamente cubre la responsabilidad civil del conductor frente a terceros. Si provocas una colisión, la compañía responderá por los gastos de los daños que causes al otro vehículo o conductor implicado (si los hay). No obstante, no reparará tu coche ni te indemnizará por tus lesiones. Por eso es tan importante revisar las coberturas y estar bien asesorado.

Si pretendes que el seguro te indemnice aún siendo tú el responsable del siniestro, deberás contar con un seguro a todo riesgo. Posiblemente esta sea la opción más inteligente ya que incluye dos de las coberturas más usadas: La asistencia en viaje y la reparación de daños propios. Los precios de las pólizas se calculan en base a varios factores como el tipo de vehículo, la localidad, el uso que se le vaya a dar, la edad del conductor y también el historial de éste. Teniendo en cuenta este último punto puede que el haber sufrido numerosos percances repercuta en una subida de la prima.

A veces, por un despiste, podemos causar desperfectos en nuestro vehículo que no supongan un gran daño. Por ejemplo, un golpe en la carrocería, un piloto roto o la caída del retrovisor. Puede que, en estos casos y dependiendo de la modalidad contratada, salga más a cuenta asumir el coste de la reparación que tener una mancha en el historial.

Por ejemplo, si dispones de un seguro con franquicia, te comprometes a pagar un importe fijo de cada reparación y del resto se encarga el seguro. Si tu franquicia es de 200 euros y la reparación cuesta 250, el seguro pondrá esos 50 euros restantes. Al dar parte del siniestro, la aseguradora posiblemente te penalice y quedes señalado como conductor con riesgo en tu historial de siniestralidad. Así que si lo que cuesta arreglar los daños es similar a la franquicia, puede que prefieras pagarlo de tu bolsillo sin esperar al perito ni dar parte a la aseguradora y arriesgarte a la penalización.

En el caso de no tener franquicia, es un poco distinto ya que el seguro a todo riesgo sí que asumirá el coste total de la reparación pero, una vez más, te penalizará y subirá el importe en la siguiente renovación. Aún así puede que salga a cuenta ese pequeño incremento. Todo dependerá del importe al que ascienda la reparación y del baremo sancionador de la compañía.

Tampoco hay que ser dramáticos, todos cometemos errores y, obviamente, la aseguradora tendrá en cuenta el tipo de siniestro y valorará el caso como es debido para no aplicar una penalización desproporcionada. Siempre es mucho mejor disponer de un seguro que te proteja y un corredor que te asesore para evitar dolores de cabeza.